6/03/2010

En el auto



La carretera cada vez se extiende más, como un metro; las luces a través de los cristales se ven como lluvias de estrellas, y estas se amplifican con el peso de mis parpados; las voces de experiencia son melodías de cuna puesto a que su nivel no llega a ser de mi interés imaginativo; y lo que desde mi perspectiva es una señal clara de mi inmadures, en este momento es mi gran pradera de descanso.

-Chato-, escucho con esfuerzo entre mis sueños. El descanso es más tentador que el cariño.

-Hay que despertarlo por qué luego no duerme- escuche en forma de susurro frente a mi, me frustro, aprieto los ojos y esfuerzo mi mente con ayuda de ovejas para que el sueño sea más apresador.

-Chato, chato despierta-. Lo ignoro, mis fantasías cantan más fuerte.

-¡Despierta!, que hay va un elefante y una jirafa con una refrigeradora.-
Tras escuchar esto, mi mente fue invadida por jirafas y elefantes coloridos que en sus espaldas llevaban con frenesí una refrigeradora; me empiezo a levantar lentamente mientras abro mis parpados a velocidad de caracol, para que el cambio visual de sueño a realidad no sea fuerte y sea mas bien divertido.

-¿Dónde están?- pregunto dentro de mi exaltación. –Te demoraste mucho en levantarte, ya se fueron.-

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