I
Anoche la luna no salio, las estrellas se me escondieron, y
El vino estuvo presente junto al caviar, pero yo solo saboree la sangre;
El comienzo de un pacto con las cortaduras de soledad
Que no necesariamente deseo pero definitivamente necesito para sobrevivir.
Nada en mi cabeza fluye, solo la maldad –que desagradable-.
La energía abunda en mis sistemas. Camina, trota y corre
Pero no existe fuga, no hay plan perfecto así que busco en mi prepucio.
Escapó algo de vitalidad pero yo sigo igual de solo.
El frío aprovecho la ausencia de calor para visitarme,
Empecé a cerrarle las puertas; no lo hice debido a mi soledad,
Pensé necesitaba las voces babilónicas de arriba,
Quería sentir el calor de un alma sin cuerpo apretandome la mano.
II
La maldad empieza a desaparecer frente a la debilidad,
Ahora somos solo sangre, frío, acobijo, soledad y yo.
Las lágrimas vienen y van, a veces con fuerza a veces avergonzadas.
Yo solo me asfixio con el alrededor esperando a mis ángeles, mi gente.
-Por favor no me dejen solo, por favor-
Mis ruegos se asimilaban a los de Adam frente a Jehová
Tras sentir la vergüenza de su desnudez: fruto del bien y el mal.
-Por favor ángeles, por favor fantasmas, por favor Dios no me dejen solo-
III
Los acompañantes hicieron presencia en mis sueños con algo de conciencia;
Ya la soledad no es tan agresiva, ya suenan melodías
Pero las voces a través de la modernidad solo confirman mi pacto,
Y recordé que mientras este en un cuerpo, solo yo
Solo yo tendré que hacer y deshacer, solo yo,
Solo yo encuentro la felicidad en la compañía inexistente, solo yo,
Solo yo encontrare la felicidad, solo yo y este mundo,
Solo yo.
8/14/2010
7/02/2010
Si quitamos -comenzar- del diccionario

Otra vez me encuentro en este lugar, con la misma cara, el mismo pantalón, la misma alma pero distintos zapatos, saco y animo. Todo esta oscuro y solo un rayo de luz me permite escribir, mi cabeza pesa, mi espalda esta encorvada y los ruidos de la cocina de arriba prosiguen. -¿Y ahora qué?- pregunta singular, profunda y en mi caso cotidiana.
Ayer en la finalización del día se desato una guerra entre autoridades y autoridad. Yo llegaba creyendo en todo lo que pensaba, la vida era perfecta; luego me acerque a unos rostros encontrados fuera de su horario frente a un producto babilónico, que si no me equivoco, proyectaba más rostros. –Calienta, come y abre.- respire profundo para no estallar y dije -¿Señor?-.
Dos horas después, ya ubicado en el día en que se esta escribiendo esto, me retire a dormir con el peso de mi karma y la influencia económica publicitaria: verdades y mentiras. Hoy comienza mi extinción, pronto no sabrán más de mi y por fin todos esos rostros enojados podrán descansar la sien.
Comenzo mi despedida…
6/03/2010
En el auto

La carretera cada vez se extiende más, como un metro; las luces a través de los cristales se ven como lluvias de estrellas, y estas se amplifican con el peso de mis parpados; las voces de experiencia son melodías de cuna puesto a que su nivel no llega a ser de mi interés imaginativo; y lo que desde mi perspectiva es una señal clara de mi inmadures, en este momento es mi gran pradera de descanso.
-Chato-, escucho con esfuerzo entre mis sueños. El descanso es más tentador que el cariño.
-Hay que despertarlo por qué luego no duerme- escuche en forma de susurro frente a mi, me frustro, aprieto los ojos y esfuerzo mi mente con ayuda de ovejas para que el sueño sea más apresador.
-Chato, chato despierta-. Lo ignoro, mis fantasías cantan más fuerte.
-¡Despierta!, que hay va un elefante y una jirafa con una refrigeradora.-
Tras escuchar esto, mi mente fue invadida por jirafas y elefantes coloridos que en sus espaldas llevaban con frenesí una refrigeradora; me empiezo a levantar lentamente mientras abro mis parpados a velocidad de caracol, para que el cambio visual de sueño a realidad no sea fuerte y sea mas bien divertido.
-¿Dónde están?- pregunto dentro de mi exaltación. –Te demoraste mucho en levantarte, ya se fueron.-
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