2/05/2010

Carbón


El carbón arde como carbón, y mi mente no puede tolerarlo.
Brilla el brillo del brillante entre su brillantes y yo simplemente quiero desaparecer.
El fuego que quema a su propio fuego no es mas que una metáfora mas de vida.
No solo el fuego quema pues yo llevo varias letras marcadas cual ternero en mi espalda, y no grito a cada latigazo replicando lo sucedido a Jesucristo pero si chillo en cada gota de sangre sobre mi carboncillo.
La piedra negra desvalorizada solo con suelo del averno nos regala su naranja violencia, la que le dio fruto a la historia del líder de los drugos, Alex.
¡Ultra-violencia!, ¡Ultra-violencia!, ¡Ultra-violencia!
LO ÚNICO LETAL PARA EL CARBÓN, ES EL FUEGO. EL CARBÓN SI FUEGO NO PUEDE VIVIR.
[PARADOJA VIVA]

2/03/2010

Lo Clasico


No solo la tranquilidad viene conmigo; también viene lo clásico.
Sentir como solo el ruido penetra tus oídos, y
magicamente tus neuronas empiezan a interpretar una coreografía tan perfecta
que simplemente mi cráneo cae lentamente hacia atrás
mientras mis dedos describen la magia de este momento.
Siento las teclas del piano hundiéndose en mi piel,
los violines le dan color al viento
y mis dibujos, oh mis dibujos, solo almas atrapadas
que en el momento del humo y clásico
salen a asechar mi humilde morada. [CRÁNEO]
Pienso en gente que me quiere,
pienso en si me querrán después de esto
quiero admiración, pero no de ti si no de un dios.
Un mundo donde el único reflejo que puedo hacer aparecer a mi antojo en los charcos de lluvia es el mio; es un mundo que solo me muestra un dios.
Gane esa admiración [DEIDAD],
pero ahora no hay lluvia en mis ojos, por tanto
no hay reflejos ni charcos.
Ahora no encuentro un dios y por supuesto perdí la admiración.
Épocas de lluvias vuelven a visitar mis labios, y;
oh, circulo vicioso mi reflejo vuelve a aparecer.
Ahora todo comenzara otra vez(...)
Del sufrimiento se refleja Dios, pero sin él no hay porque sufrir.
El ser humano sin sufrimiento no es humano y por eso creamos ante nuestros cristales la imagen de un Dios.

Sid Vicius


-Quien lo mató -caen mis lágrimas-, ¿la mujer que le dio su adicción, o la adicción que lo unió a su amor?


Creo que la adicción lo hizo confundir el amor, matándolo.

Luego del funeral en prisión, la adicción amenazó su silencio, y

ante este chantaje la mujer de la creación decidió hacer el trabajo de la adicción.


Una mujer, una adicción y un amor fueron el veneno de sus venas.
EL ALMA DE UN GRAN SEÑOR EN EL CUERPO DE UN MUERTO DESCANSA.